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Qué hacer con los programas que traes de ICEF o Alphe antes de que se enfríen.

Vuelves del workshop con el correo lleno de programas y las mejores intenciones. Tres semanas después siguen ahí. Un método para comercializarlos antes de que se enfríen.

Vuelves de ICEF o de Alphe con la cabeza llena de ideas y el correo lleno de programas.

Conociste a educadores buenísimos. Te pasaron folletos, catálogos, tarifas. Te dijeron “hablamos”. Y tú volviste con la intención de comercializarlo todo.

Han pasado tres semanas. Siguen ahí.

Esto le pasa a casi todo el mundo, y tiene arreglo. Vamos a verlo.

Por qué se enfrían

En cuanto pisas la oficina, lo urgente te come. El estudiante con un problema, la familia que llama, la matrícula del año que hay que cerrar ya.

Y comercializar un programa nuevo, tal como se hace normalmente, lleva semanas. Así que se queda para “cuando tenga un rato”.

El problema es que los programas tienen fecha. Un summer camp que no comercializas en enero ya no lo vendes en mayo. La ventana se cierra sola.

Lo que cuesta esperar

Piénsalo en matrículas, no en tareas pendientes.

Cada programa que traes de un workshop y no publicas es una campaña que no existe. Y una campaña que no existe no capta familias. El educador te dio la oportunidad. El coste de no moverte es tuyo.

Además, el educador paga un dineral por su mesa en el workshop precisamente para que agencias como la tuya vendan sus programas. Si no lo comercializas, tú pierdes la matrícula y él pierde la confianza en el canal.

El método

Cuatro cosas, y ninguna es esperar a tener tiempo.

Prioriza por encaje, no por orden de llegada. De todo lo que trajiste, quédate primero con lo que le habla a tu mercado. Un programa perfecto para un público que tú no tienes puede esperar.

Publica rápido, aunque sea mínimo. Una página sencilla captando familias hoy vale más que la campaña perfecta que publicarás “algún día”. Lo bueno publicado gana a lo excelente en un cajón.

Usa lo que el educador ya te dio. No empieces de cero. El folleto tiene los datos, las fechas, las fotos. Tu trabajo es ordenarlo y ponerle tu marca, no reinventarlo.

Mide qué capta. Publica, mira qué programas mueven familias y dobla la apuesta en esos. El resto te dice dónde no insistir.

En resumen

El valor de un workshop no está en los programas que traes. Está en los que llegas a comercializar antes de que se enfríen.

La diferencia entre una agencia que aprovecha ICEF y una que no, muchas veces no es el criterio. Es la velocidad para publicar.

Publica tu próximo programa esta tarde.

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